sábado, 9 de julio de 2016

COBARDES Y VALIENTES




Todos creemos querer mucho a los nuestros, pero ¿daríamos la vida por ellos? El valor es una virtud escurridiza que en realidad no sabemos en qué medida poseemos.
Me vienen a la cabeza dos ejemplos que en su día me impactaron:  Max Muth, un inmigrante boliviano de 36 años salvó la vida de cinco trabajadoras antes de perecer él mismo durante el incendio de un restaurante, en una localidad próxima a Barcelona.
El hombre había ido precisamente a colocar unas puertas ignífugas cuando el local comenzó a arder por causas sin determinar. Max se arriesgó entre las llamas y consiguió sacar a las cinco cocineras atrapadas. Pereció cuando el techo del local se vino abajo. Algo parecido ocurrió en Portugalete. Un colombiano se lanzó a la ría para intentar salvar al conductor de una furgoneta que caía desde el puente colgante. Había decenas de personas en los alrededores, sólo una se tiró.
Pedro Ugarte planteaba una situación muy similar en su novela “Casi Inocentes”: un inmigrante polaco salva a un niño de morir en un edificio en llamas. El protagonista de la historia, el padre del niño, no tiene valor suficiente para enfrentarse al fuego. Lo pagará...
Tambien lo abordó Isaac Rosa en "El País del Miedo", una excelente novela que nos plantea una situación estremecedoramente verosimil: alguien detecta tu debilidad y la utiliza para chantajearte, el recurso a la violencia acaba siendo una tentación pero... ¿te lo puedes permitir? ¿asumirías los riesgos?   
Lo del valor es una obsesión constante desde que somos niños - ni te cuento en el mundo niñas donde la palabra peligro se suele tatuar en el alma- . El cobarde lo pasa mal, es candidato a víctima.
La dialéctica atrevido/miedoso sigue ahí de forma obsesiva cuando vamos creciendo: en los juegos, en el cortejo, en la relación con las drogas, en las decisiones laborales...
Muchos audaces lo pagan con su vida o con su integridad física. La cobardía excesiva también se salda, a menudo, con una existencia demasiado timorata. La cómoda existencia que llevamos tantos, donde el hambre, el frío y las enfermedades tempranas son cosas de las películas, no invita a excesivos heroísmos y sí a crearnos un mundo  de amenazas paranoides: a la pérdida de nuestras posesiones, al distinto, al pobre, al delincuente, al inmigrante, ese mismo que quizás, un día, nos da una lección de valor y de dignidad.

viernes, 17 de junio de 2016

CONCIERTO



Tenía mis dudas pero finalmente  respiré.
El artista tocó sus canciones míticas.
No se dejó ni una.
Dimos palmas. Coreamos. Encendimos móviles y mecheros. Aplaudimos a rabiar.
Salimos convencidos de haber visto a un tipo cercano, simpático, complaciente, profesional...
Y sí.
Totalmente acabado.

viernes, 27 de mayo de 2016

Mar




Impulsado por un  reflejo orgánico, le asestó siete intensas sacudidas. Ella añoro la octava, la novena, la décima y así hasta un mar de ancestral decepción.




lunes, 23 de mayo de 2016

MENSAJE

Volviendo en el autobús de la resaca decidió enviarle un mensaje. “Han sido unos días fantásticos. Nunca te olvidaré. Eres lo mejor que me ha pasado en muchos años. Espero que nos volvamos a ver y podamos repetir toda esa locura”.  Lo releyó, suspiró y dudo unos instantes. Finalmente  lo envió y al poco quedó plácidamente dormido acunado por el  run-run del motor.                                                                   El mensaje se posó dulce, inefable,  fatal...  en el móvil de su esposa.

sábado, 14 de mayo de 2016

EXIB EN EVORA



Con la fadista Jaqueline y su banda
Cuatro días en Évora. Tan cerca, tan lejos. Tras dos ediciones en Bilbao, este año, EXIB, el gran encuentro-mercado de la música latinoamericana, se ha trasladado  a Portugal, al corazón del  Alentejo. El destino me depara cuatro días de charlas y recitales en torno a la música de Latinoamérica y mesas de trabajo en torno a cuestiones paralelas. Avión madrugador entre Loiu y Lisboa. Nada más llegar, primer encuentro en el aeropuerto: Joxean Martin Zarko, del grupo Xarnegue, antes miembro de Ganbara y Alboka. En EXIB ejerce de  director artístico. Esa misma noche tiene a su cargo la gala inaugural con una gran cantidad de músicos que se irán solapando sobre en el escenario. Me lo va detallando  durante el trayecto en coche, de Evora a Lisboa, acompañados de  Jone, su pareja y de Marieta, llegada desde San Luis Potosí, México, para hablar de máscaras.
Viaje agradable por una llanura con curvas contadas .Verde y bosques variados por todas partes. Pueblos coquetos de casas blancas y rojos tejados espolvoreados aquí y allá.                                                                                                                                                                  Nos recibe una ciudad amurallada donde manda la piedra. Un lugar cargado de historia donde persiste un aire medieval solo violado por la maldita dictadura del automóvil.
Plaza do Giraldo
Aquí  EXIB se hace más evidente que en Bilbao: carteles, enormes pancartas, catálogos en los bares...                                                                                                                                                                 Una vez acomodado en hotel, toca dar un garbeo por la “ciudad- museo”. La Catedral, con una de sus paredes levantada con huesos humanos. El palacio Don Manuel , habilitado para los encuentros de prensa y los grupos de trabajo. La plaza Giraldo, rodeada de terrazas, donde se alza el escenario principal y el elegante teatro municipal García de Rosendo, preparado para la noche de gala.                                                                                                                                                                   El espectáculo se basa casi al 100% en la música de la zona. Joao Afonso, Celina da Piedade, el grupo “Ha Na Lobos Sem Ser Serna” y Luis Peixoto van ocupando el escenario, uno tras otro, mostrando sus talentos sin presentación alguna. Los solemnes cantores del Alentejo ponen el broche final arrancando desde el fondo del patio de butacas y consiguiendo que todos cantemos en pie con ellos.   
En la recepción posterior apenas conozco a los de Kalakan con los que charlo un rato.                                    
En pocos días, voy entrando en contacto con músicos y plumillas de Argentina, México, el Kurdistán,  Estados Unidos, Catalunya, Portugal... ahora ya tengo otro grupo de Wathsupp, “Os Limoes” en homenaje al limonero junto al que cenamos durante la segunda noche, en un ambiente excelente y siguiendo el ritmo a las coplas de Manuel Luna, todo un crack: “No me manden mas jamones/ Que tengo la casa llena/ Luego todos se amontonan/ Y me vienen los problemas....”
Evora
Las jornadas transcurren entre charlas, entrevistas y recitales. Entre los artistas que me llaman la atención la brasileña Dona Jandira, que empezó su carrera a los 66 años, los cubanos Mel Semé e Iramís, que combaten el aire frio de la tarde con calidez caribeña; La Colectiva Corazón, aportando el momento “Cumbia-fusión” desde Colombia... Sorprendente la actuación de Kalakan. Sus tambores ancestrales – o quizás el factor Madonna- concitan la atención de abundante juventud. Terminan con dos bises por aclamación y numerosos discos firmados. En las diferentes charlas voy cargando mi mochila de propuestas interesantes y llegado el momento, participo también en debates que surgen: Un lingüista indígenista de Ecuador nos presenta un video curioso: una comunidad indígena con un idioma del que quedan 80 hablantes (quizá menos a día de hoy), el clip está cantado a ritmo de Rap por varios niños y niñas de la comunidad. Varios de los presentes protestan: ¿por qué usar un estilo yankee e imperialista para promocionar esa lengua? ¿No tienen música propia? El propio ponente se opone radical: “por favor, no nos esencialicen. Nuestros hijos disfrutan con la misma música que los suyos. Los conquistadores nos enseñaron a usar los caballos y con ellos les echamos de allí...”
La última noche termina con la apoteosis en directo de Manuel Luna desde el bullicioso patio de otro local. Bailamos como si no hubiera un mañana. Todo en Evora acaba llevándote a un espíritu de jolgorio ancestral.  
Autobús de vuelta al aeropuerto. La lluvia lo invade todo de  "saudade". Tengo claro que en mi corazón permanecerá siempre el nombre de Evora. Escucho la voz de mi padre cantado desde el baño de mi infancia: "Ay Portugal por qué te quiero tanto"...