jueves, 6 de julio de 2017

COMPRENSIÓN

Poco a poco fui comprendiendo. Un día comprendí a los ocupas, otro a los defraudadores, otro a los ladrones, otro a los suicidas, empecé a comprender a varios homicidas… Afortunadamente me llegó la muerte, si no, no quiero ni pensar lo que habría llegado a comprender.

viernes, 30 de junio de 2017

LA MIRADA DEL PADRE



Imposible olvidar aquella mirada. La llevaré conmigo hasta la tumba. Yo caminaba joven y arrogante con mis nuevos amigos hacia el tren que nos llevaría a Barakaldo. Llevábamos las galas adecuadas para una noche de auténtico punk-rock, en aquellos locos ochenta en los que se podían exhibir botellas por la calle sin mayores problemas. El mundo era nuestro. ¿Me gustaban todos los acompañantes? No. Por unos sentía cierta admiración por su atrevimiento y su curriculum de enfrentamientos con el poder. Otros me resultaban divertidos y también había alguno que, simplemente, habría borrado de la lista sin contemplaciones, gente que me resultaba estúpida y fanfarrona sin mayores aportaciones... pero en fin, yo tampoco sería del gusto de todos. La perfección no existe, al parecer.
Podía sentir diferentes grados de afinidad y simpatía por aquellos compañeros de batalla, pero realmente no sentía, por ninguno de ellos, lo que se conoce por amor.
En ese momento vi a mi padre, que avanzaba hacia nosotros. Observé como se hacía a un lado, con cierto temor, ante aquel tropel escandaloso y aunque traté de evitarlo, finalmente nuestras miradas se cruzaron.
No me paré. Íbamos con cierta prisa a coger el tren y además, no estaba en el código de los 17 años pararse por la calle a charlar con familiares.
Pero aquella mirada no me resultó inocua. Regresa a mí cada cierto tiempo, cargada de significado. A mi padre, a pesar de nuestras diferencias sí le quería. En buena lógica, si lo natural es pasar el mayor tiempo posible con la gente que queremos, yo tendría que haberme quedado con él. “Cuida lo que amas” dicen.
Pero la vida no funciona así. Hasta los  catorce-quince años, hacíamos por coincidir en el balcón de casa para charlar. Hablábamos de deportes, de recuerdos, de política. Yo me ponía especialmente bolchevique para marcar territorio y el, que venía de una infancia aterrada por la guerra y una juventud marcada por la escasez, me advertía  contra los peligros del fanatismo. La guerra había terminado 35 años antes. Una distancia que entonces me parecía descomunal y ahora me parece ridícula.
Entonces aquella mirada me pareció algo sorprendida y levemente amenazadora.
Con el paso de los años la he seguido interpretando y reinterpretando. Ahora la leo así: “Es posible que estés haciendo el idiota, hijo mío, y poco puedo hacer al respecto. Estás en la edad de vivir la vida, lo entiendo, y te ha tocado una época en la que lo puedes hacer. Pero no pretendas ser el más gallo, alguien te ganará siempre y nunca pierdas el timón ni consientas que otros lo lleven por ti . Por lo demás... ya sabes donde estoy”.
Hoy he visto a mi hija y a sus bulliciosas amigas entrar en el metro, camino de no sé qué fiestas.  Iban cargadas de bolsas, felices, riéndose, empujándose.  Justo yo salía de ese mismo vagón que ella tomaba. Nuestras miradas se han cruzado por unos segundos. La suya tenía algo de fastidio y algo también de amor y cierto brillo chispeante.
Creo que la mía se ha nublado un tanto.
    

miércoles, 28 de junio de 2017

RENO RENARDO

Tanto en música como en literatura confieso que tiendo a la obsesión. Para mí es una gran noticia, una buena razón para vivir toparme cada cierto tiempo con artistas que despierten mi interés, que hagan pensar o reír o bailar o ponerme melancólico o todo a la vez . Mi tendencia, cuando esto ocurre, es absorber el producto hasta que lo dejo seco.  En música me ha ido pasando desde los trece años, cuando me iba a vivir, en cuanto podía, al mundo de los Rolling Stones, un mundo imaginario donde había giras mundiales, camerinos bulliciosos, mujeres interesantes, cortes de mangas al universo carca y sobre todo, experiencias dignas de ser contadas en canciones irrepetibles... Otros nombres en la lista han sido Lou Reed, The Doors, Santana, Sex Pistols, Blondie, Ramones, Ruben Blades, La Lupe, Bersuit, Radiohead... ahora estoy pasando una temporada deliciosa en el país de La Yegros, una banda argentina que , además, tuve la ocasión de ver la semana pasada en Bilbao. Nada como pillar artistas de tu gusto cuando están en su pleno esplendor y no huelen a naftalina o algo peor.
Pero cuando siento que no puedo con la vida, cuando me superan las constantes luchas cotidianas y me veo a mi mismo jugando en enorme máquina de marcianitos que me disparan sin cesar y que me van a destrozar de un momento a otro...entonces, ahora, tengo al Reno Renardo.
Me meto en el metro con los cascos o los pongo a todo volumen en el coche y enseguida se me dibuja una sonrisa estúpida en la cara. Sobre bases de canciones heavyes bien conocidas o reconvirtiendo clásicos de Mocedades o Mecano en piezas de rock duro, esta banda bilbaína va retratando situaciones que todos conocemos: el momento en el que la nevera parece una película de terror; el instante en el que ese hamster tiernecito que tienes como mascota se te aparece como una rata repugnante y amenazadora; ese instante en el que estrangularías con tus propias manos al que te acaba de poner una multa en el parabrisas...    
Los personajes surgidos de la calenturienta imaginación de “Jevo Jevardo” son los anti-héroes del momento. Sus retratos tienen una dosis adecuada de acidez pero nunca caen en el panfleto fácil ni en los lugares comunes del bienpensantismo progre. Sus letras funcionan porque ese varón idiota al que retratan puede ser cada uno de nosotros y también ellos mismos: El urbanita que se siente aventurero en su finde campestre (mientras los paisanos le miran pensando “quien será este subnormal”), el capullo capaz de hacer cualquier estupidez tras escuchar la frase “No hay huevos” o ese otro, que deja a bombo y platillo el Facebook denunciando su superficialidad y después vuelve a entrar por la puerta de atrás.
En su último disco han incluido su primer tema en euskara y lo han hecho parodiando de forma genial los típicos manidos himnos de cualquier evento en favor de la lengua:
"No somos trikitilaris/ Tampoco txalapartaris/Pero pagamos aquí nuestros impuestos/ Amamos las subvenciones/ Y nos da igual PNV que Bildu/ No queremos apartheid cultural...

Bien, ya se, me dicen que no han inventado nada nuevo, que tienen obsesión con el miembro viril, que son politicamente incorrectos... es posible. Pero cada vez que los pongo me cambian el humor. Y eso no tiene precio. Acaban de hacer 10 años . Larga vida a los Babuinos del metal.   

viernes, 23 de junio de 2017

MUJER



Decidí ser mujer.  
Una mujer de pelo corto a lo “garçon” y poquito pecho, partidaria de no llevar maquillaje ni pendientes. 
Contraria a la depilación. 
En fin, que nadie notó la diferencia.

jueves, 22 de junio de 2017

NOCHES DEL ALENTEJO




Erase una vez un hermoso lugar repleto de casas blancas y rojos tejados. Por sus estrechas calles empedradas se accedía a amplias y elegantes plazas cargadas de historia. En ellas lo mismo podías encontrar iglesias medievales o construcciones romanas. Aquel lugar, situado hacia el sur de Portugal, era El Alentejo y su capital Evora.
En aquel entorno singular podían verse turistas, sí, pero no era uno de esos lugares en los que el turismo lo anega todo. Todavía era posible disfrutar de librerías a la vieja usanza, bares y casinos amistosos y comedores tradicionales a precios razonables.   
Aunque resulte extraño, en aquella zona abundaban alcaldes y concejales que se definían sin complejos como comunistas. Muchos lugareños, al parecer, estaban contentos con su trabajo y les votaban una y otra vez.
Era el mes de junio y en la plaza llamada “Giraldo” se alzaba un elegante escenario. Estaba a punto de arrancar el EXIB, encuentro de las músicas de Iberoamérica. Esta iniciativa unía durante cuatro días a artistas de todo Iberoamérica y a programadores y periodistas de diversos países del mundo mundial.
No eran, en general, artistas muy conocidos fuera de sus países. Durante meses los candidatos se sometían a una selección muy difícil. Entre cientos de aspirantes había que elegir unos veinte. Tocar en el EXIB no era solo la oportunidad de presentarse ante un público nuevo. Entre los espectadores había responsables de importantes festivales, managers,  periodistas y numerosos músicos. No era, de ninguna manera, un festival más. Conseguir un bolo redondo en el EXIB podía suponer, como quedaba demostrado en anteriores ediciones, un importante espaldarazo en la carrera de cualquier artista.
Y así pasaban los días en aquel entorno privilegiado. Por la mañana, en la zona profesional -sita en el hermoso palacio Don Manuel-  se repetían contactos y entrevistas. Por la tarde era el momento de las plácidas actuaciones en la plaza de Giraldo y al anochecer llegaba el turno para los artistas invitados, shows increíbles en patios de locales que parecían decorados para una película sobre la Belle Epoque.
Y entonces, como si de un hechizo se tratara, cuando el manto de estrellas cubría aquel lugar, toda la ciudad se ponía a los pies de la música para vivir, espontáneamente,  momentos irrepetibles, uno trás otro.
Guitarristas argentinos, violinistas vascos, cantantes llegados de México, Catalunya o de la propia localidad, pandereros gallegos, virtuosos del Laud llegados desde el Kurdistán. Cualquier rincón era bueno para armar una jam sin necesidad de cita alguna y sin hora de cierre... conversaciones musicales en un clima participativo donde músicos y espontáneos creaban melodías increíbles. El promotor coreano, el periodista londinense, la directora de museo mexicana y el concejal de cultura local se hacían un solo ser con la música para seguirla con palmas, para bailar a su aire o para desafiar la noche con aullidos de placer.    
Al amanecer, con el canto del gallo, cada uno volvía a su lugar. Entre ojeras y carrasperas volvían la ventas, las presentaciones, las “master-classes”, las firmas.
Pasados esos días la ciudad recuperaba su ritmo habitual. Músicos y profesionales volvían a sus casas y aquellos sonidos nocturnos dejaban de escucharse.  
Pero ahí quedaba, flotando en el ambiente, ese valioso mensaje: personas de diferentes latitudes, costumbres e idiomas se pueden unir para entenderse y gozar juntos.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado, y quien no levante el culo, se le quedará pegado...

viernes, 16 de junio de 2017

FE

Un día perdió la fe.

Al despertarse, por la mañana reparó en que no le apetecía en absoluto seguir defendiendo su causa. Que en realidad todo era una milonga, que llevaba años dándose de cabezazos contra un muro. Que todo era una estúpida mentira.
Pero no dijo nada. ¿Qué otra fuente de ingresos podría encontrar a su edad?

martes, 13 de junio de 2017

EXIB 2017 EL ALENTEJO

Cuatro días en el Alentejo portugués disfrutando del EXIB, el encuentro de las músicas de Iberoamérica. Por las mañanas contactos, entrevistas y "master-clases", por las tardes conciertos en la plaza y por las noches, las jams más espontáneas e increíbles que yo haya vivido nunca, en garitos como los de antes.  Lo iremos contando con detalle. Lo merece. Eskerrik Asko.
Menos mal que nos queda Portugal.


sábado, 3 de junio de 2017

CON LA YEGROS


El concierto que yo esperaba con ansiedad esta semana era el de LA YEGROS. No pude verlos el año pasado en Elorrio y esta vez no los dejé escapar. Ver a una banda que te gusta cuando está en progresion ascendente y hacerlo cuando las masas aun no te aplastan, es para mí uno de los placeres de la vida.
Los argentinos estuvieron soberbios. Bien plantados sobre el escenario, supieron mover enseguida a  una audiencia de mayoría femenina y con muchas ganas de fiesta.
Crea la Yegros un ambiente con mucho magnetismo. Una atmósfera cercana a la psicodelia a la que contribuyen poderosamente los ritmos hipnóticos de la Cumbia y el Chamamé y la voz inconfundible de Mariana, que ejerció de suma sacerdotisa en una ceremonia que celebraba ya el inminente verano.
Viene de ti, viene de mi, viene del viento, no miento, es un sentimiento, es un sentimiento...

miércoles, 31 de mayo de 2017

ESKORBUTO / ZARAMA CÁRCEL DE BASAURI 1983

Resulta que vas a la inaguración de un nuevo establecimiento: "El Pintxito", en Licenciado Poza 24, Bilbao. Tu idea es entrevistar a Hadmed, el rey del pintxo moruno, sito habitualmente en el café Iruña y que ahora se ha puesto por su cuenta. Me cuentan que tiene una historia increíble. Cuando llego me encuentro con una masa devoradora y un anfitrión que no da abasto. "Cuando se calme esto un poco te atiendo, ahora imposible". Salgo de la turbamulta masticante y me introduzco en el primer bar tranquilo que veo. Una caña, un periódico... bien.
Alguien me mira discretamente desde el extremo de la barra. Un hombre de mi edad que no tarda en acercarse.
-¿Roberto?
-Si
-No te acordarás pero hicimos la carrera juntos...
Un rato para el recuerdo de docentes y anécdotas y de pronto una revelación:
-Pues tengo por casa fotos de Eskorbuto cuando tocaron en la cárcel de Basauri. Yo entonces trabajaba en La Gaceta.
Así que de esta manera tan casual, Tito Pueyo, que así se llama se comprometió a enviármelas justo ahora, cuando se cumple el 25 aniversario de la muerte de Josu. Adjunto las fotos y las noticias tal como aparecieron en la prensa. La que corresponde a la actuación de Eskorbuto y tambien la de Zarama, que fue un día antes de las inundaciones que afectaron a Bilbao y otras zonas de Euskadi. Las fotos son de Tito Pueyo y Manu Cecilio hijo.
Esto ha sido cosa de Josu. Siempre vacilando.
Eskerrik asko.








viernes, 26 de mayo de 2017

BUENA GENTE



Le gustaba estar siempre rodeado de buena gente.


Al hijo de la gran puta.